Una de las formas de educar el gusto es ver cosas bonitas. En otra entrada hablé de unos viveros que hay en Pamplona y que se llaman Arvena. Hay mucha gente que va sólo de paseo para recrear la vista. Yo estuve por primera vez antes de Navidades y me gustó tanto, que hice varias fotos. Hoy las quiero compartir con vosotros:
¿Quién no ha soñado de pequeño con tener una casita así? Mis hermanos y yo hacíamos todos los inviernos una cabaña en la finca de mis abuelos en Loranca de Tajuña (Guadalajara). No eran tan bonitas como esta, pero lo pasábamos en grande.
No sé quién se encarga de la decoración de Arvena, pero es un gran artista:
Aunque no se tenga jardín en casa, siempre hay alguna terraza o algún alféizar donde colocar unas macetas con flores, para dar un toque de alegría y belleza a nuestra casa.







