Dios no tiene copyright porque no lo necesita. Es inimitable:
Aunque consiguiéramos imitarle, no nos demandaría, pero es imposible:
Lo que sí podemos hacer es inspirarnos en los colores y formas de su Creación:
Siempre que veo algo bonito, lo fotografío:
Y así me voy educando el gusto:
Con la decoración nos puede surgir a veces la duda de sí lo que hemos hecho es bonito o un poco hortera, o cursi… Con la naturaleza nunca pasa eso:












